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Neneco, contra las cuerdas en el Día de los Héroes

Este miércoles 1 de marzo, fecha en que recordamos el Día de los Héroes, el proceso contra Vilmar “Neneco” Acosta, principal sospechoso del asesinato de Pablo Medina y Antonia Almada, fue elevado a juicio oral.

Por Jorge Figueredo

Vilmar “Neneco” Acosta ingresa a la sala de juicios orales acompañado de sus abogados defensores, Vicente Alderete y Ricardo Paredes. Con un semblante duro, pero sin perder su característica sonrisa maléfica. Parecía querer transmitir tranquilidad y se mostraba arrogante como queriendo demostrar tenía la situación bajo control.

Acosta susurra unas palabras a su abogado y, tras un instante, ambos voltearon la cabeza y dirigieron sus miradas fugazmente hacia la familia de Medina. Al otro lado de la sala estaban los fiscales Sandra Quiñonez y Vicente Rodríguez. En el estrado, el juez Penal de Garantías de Curuguaty, Carlos Martínez. La concurrencia dentro del recinto fue escasa. Todos los periodistas que realizaban la cobertura estaban apostados con sus cámaras, pero afuera.

En el breve momento que se permitió a los reporteros tomar fotografías de los protagonistas, me acerque a “Neneco” para buscar una fotografía de primera plana de su rostro y, en todo momento, esquivaba la mirada hacia el costado y observaba de reojo. Estaba claro, muy claro, que no deseaba estar expuesto totalmente.

La audiencia preliminar fue demorada por los varios incidentes presentados por la defensa técnica, que pedía el sobreseimiento alegando que no existía un relato preciso sobre la conducta atribuida al acusado. La audiencia fue retomada este miércoles 1 de marzo, Día de los Héroes, un feriado que fue adelantado al lunes pasado. El juez Martínez decidió elevar la causa a juicio oral sosteniendo que los requisitos formales fueron cumplidos y que el fondo de la cuestión sería discutido en el juicio.

Este miércoles 1 de Marzo se recuerda la muerte del Mariscal Francisco Solano López, asesinado por las fuerzas aliadas en 1870, a orillas del arroyo Aquidabán, en la batalla de Cerro Corá. Ese día la guerra terminó formalmente, pero las tropas aliadas ocuparían nuestro territorio otros diez años. Al Mariscal López le obligaron a rendirse y él, negándose, avanzó contra los soldados y exclamó “Muero con mi Patria” queriendo expresar no solo la muerte de su gobernante, sino la de todo el pueblo paraguayo, que sufrió un genocidio. El 75% de la población fue exterminada, de la cual el 99, 50% eran hombres adultos.

El 1 de Marzo de 1870  la guerra terminaba y el Paraguay quedó exterminado por la codicia, el deseo de poder y de dominio del Imperio Inglés. La elite inglesa, dirigida por la Corona (que se había enriquecido a través del pillaje, la piratería y la explotación de pueblos invadidos en el mundo), estaba iniciando un proceso de industrialización sobre la base de la compra de materias primas de sus colonias a precios ínfimos, sobre todo de los países de América del Sur. Pero además, la Corona inglesa no podía permitir que un pequeño país, como el Paraguay, pudiese alcanzar un desarrollo económico y cultural autosuficiente e independiente del imperio inglés por qué eso atentaría contra sus grandes intereses financieros. De ahí que las mayores casas bancarias inglesas –Baring y Rothschild– se dividieron sus áreas de influencia en ese tiempo.

No podemos desconocer tampoco, conforme nos enseña la historia universal, que desde antaño sociedades secretas, como la masonería, y la mafia han conformado toda una red y sistema criminal para oprimir y someter a los pueblos libres. Es decir, la mafia internacional ya estuvo detrás de la Guerra de la Triple Alianza, que fue uno de los mayores genocidios de la historia. Por esa razón, el 1 de marzo es el día de los Héroes en Paraguay, en homenaje al Mariscal Francisco Solano López y a todos los que dieron la vida por la Patria.

Pero se da otra curiosa coincidencia: la calle de la casa de los padres del periodista Medina- donde hasta la actualidad vive Don Pablo Medina– lleva también el nombre de 1 de Marzo. Y, además, este camino rural, de tierra roja, también fue testigo del crimen de Salvador Medina, el 5 de enero de 2001, a manos del sicario mafioso Milciades Maylin.

Pablo Medina, con su lucha a favor de la vida y la justicia, denunciando constantemente a los narcotraficantes, a la narcopolítica y a los mafiosos, fue un héroe así como el Mariscal Francisco Solano López.

La diferencia entre aquel 1 de marzo de 1870 y el 1 de marzo de 2017 es que como consecuencia de aquella guerra todo un pueblo fue aniquilado. Mientras, este 1 de marzo, con la elevación a juicio oral del caso Medina, puede renacer la esperanza de volver a creer en la justicia, tanto para este pueblo paraguayo tan sufrido como para la tan martirizada familia Medina.

Si en el año 1870 cayó todo un pueblo con su conductor, confiamos que en este 2017 por fin se haga algo de justicia y que tanto las muertes de Pablo como del Mariscal López no hayan sido en vano.

 

Nota: versión editada de artículo publicado en Antimafia Dosmil Paraguay

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