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Hasta siempre, Vicente Páez

Lamentamos comunicar por este medio que en la madrugada de este sábado el compañero Vicente Páez falleció en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) a raíz del cáncer que padecía. Páez fue secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) durante dos periodos y hasta sus últimos días fue activo militante del gremio, luchando en el difícil contexto laboral del diario La Nación, en especial luego de la compra del medio de parte del grupo empresarial del presidente Horacio Cartes.

Convencido militante del sindicalismo, solía hacer comentarios jocosos sobre su propia enfermedad, a la que bautizó como el “cáncer wasmosista”, en referencia al expresidente Juan Carlos Wasmosy. Cabe recordar que en el periodo presidencial de este “exitoso empresario” fue vaciado el Banco Nacional de Trabajadores (BNT) y el sindicalismo recibió un duro golpe en el marco de las políticas privatistas que se promovieron en los noventa, incluyendo la cooptación y el soborno de una burocracia sindical claudicante que llenó de descrédito la actividad gremial.

La enfermedad a veces también es política y todo contra lo cual luchó y denunció fue parte de su desenlace. Habiendo gozado de un periodo de recuperación sufrió una recaída a raíz de que el IPS no le proveyó durante más de un mes un medicamento clave en su tratamiento, el erlotinib, una pastilla de consumo oral que impide el avance de las células cancerígenas. Asimismo, existió una clara negligencia médica de parte del personal médico del IPS, pues Vicente sufrió una infección del tumor cancerígeno a consecuencia de que no recibió una atención adecuada ni fue internado a tiempo para recibir cuidados más estrictos.

La mejor manera de homenajear a Páez es seguir su testimonio de vida y, hoy que lamentamos su partida, luchar y reafirmarnos en el compromiso de la defensa de los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras del mundo, pues uno de los valores que más caracterizó a nuestro compañero era su profundo sentido de solidaridad, renunciando muchas veces incluso a lo que no tenía para dar una mano al que lo necesitara.

No sabemos con exactitud qué habría pasado de haber gozado de mejor atención médica y recibido sus medicamentos a tiempo, pero la ocasión, además de llorarlo, es propicia para levantar las banderas de la defensa del sistema de salud pública en el contexto de una política de vaciamiento y desabastecimiento del IPS con claros fines privatistas. De hecho, mediante una norma absolutamente amañada el gobierno está echando mano a los fondos previsionales para la supuesta financiación de obras de infraestructura bajo la modalidad de “llave en mano”, aunque la ley de fondos jubilatorios prohíbe expresamente que estos sean utilizados para finalidades que no sean la jubilación.

Mientras los amigos del régimen son beneficiados con concesiones de rutas construidas para el complejo sojero-ganadero, los asegurados son internados en los pasillos, deben aguardar horas sentados en el piso, deben comprar hasta hilos para intervenciones menores y se pretende aumentar el aporte y disminuir la cobertura médica, especialmente a las personas que padecen las llamadas enfermedades catastróficas.

Es así como te homenajeamos, querido comandante, tomando la palabra para denunciar las injusticias y luchar por la dignidad humana, además de exigir a los jugadores de tu amado Cerro Porteño que mojen la camiseta para traer la Sudamericana a Barrio Obrero. Invitamos a todos y todas a acompañar a sus familiares, compañeros y amigos en el salón velatorio San Blas, ubicado sobre la avenida Mariscal López y Capitán Urbieta.  Hasta la victoria siempre.

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